México es uno de los países más sísmicos del mundo. Frente a la costa del Pacífico, la placa de Cocos se hunde bajo la placa de Norteamérica; ese roce genera los grandes terremotos que, aunque su epicentro esté a cientos de kilómetros en Guerrero u Oaxaca, viajan tierra adentro y se sienten con fuerza en el centro del país y en Morelos.
El 19 de septiembre de 2017, a la 1:14 de la tarde, un sismo de magnitud 7.1 con epicentro a 12 km de Axochiapan —en el propio Morelos— fue de los que ocurren dentro de la placa que se hunde: profundo y tierra adentro. Morelos fue de los estados más golpeados, con 74 personas fallecidas y más de 1,800 inmuebles históricos dañados. En Tepoztlán abrió tres grandes grietas en la bóveda del Ex Convento de la Natividad (siglo XVI, Patrimonio Mundial), que se restauró y reabrió hasta 2025, y dejó vulnerable la zona arqueológica de El Tepozteco.
Ocurrió el mismo día que el gran terremoto de 1985, y por eso cada 19 de septiembre hay simulacro nacional. Que pasen temporadas sin temblar es normal, y sentir un sismo es parte de la vida aquí. Lo que de verdad protege es el hábito: ten identificado un lugar seguro y una salida, y cuando tiemble, agáchate, cúbrete y agárrate — no corras ni uses el elevador. Esta página solo muestra lo que ya pasó; la alerta y las instrucciones oficiales van primero.